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Salou y el arte de presupuestar por presupuestar

El ayuntamiento salouense gastó en 2025 casi un millón de euros en horas extraordinarias, un 53,6% más de lo que había presupuestado. No es un imprevisto: es la costumbre de un consistorio que hace del descuadre su forma habitual de gestionar.

La Dirección·17 de septiembre de 2026 a las 13:30
Salou y el arte de presupuestar por presupuestar

Hay una diferencia entre un imprevisto y un patrón, y esa diferencia se llama repetición. Cuando un ayuntamiento se desvía una vez de su presupuesto, hablamos de contingencia. Cuando lo hace año tras año, y encima con una tendencia sostenida al alza, hablamos de otra cosa: de una forma de gobernar que ha renunciado a presupuestar con seriedad.

Los números de Salou son elocuentes. El consistorio destinó en 2025 un total de 907.724 euros a gratificaciones y horas extraordinarias, un 231% más que en 2019. No hablamos de una desviación puntual por una emergencia concreta, sino de un gasto que se ha triplicado con creces en seis años. Y lo más revelador no es solo la cifra absoluta, sino la desviación sobre lo presupuestado: un 53,6% por encima de lo previsto inicialmente. Es decir, el propio ayuntamiento calculó una partida y luego la superó en más de la mitad.

Salou encabeza además la clasificación del Camp de Tarragona en este capítulo, tanto en cifra total como en gasto por habitante: 29,26 euros por vecino, muy por delante de Vila-seca y de la propia Tarragona capital, con estructuras administrativas y poblacionales comparables o superiores. Esto no es una anécdota estadística. Es un municipio que, comparado con sus vecinos, gestiona peor su previsión de gasto en personal.

Conviene ser precisos en lo que se afirma y en lo que no. No hay en estos datos indicio de absentismo encubierto, ni de mala fe, ni de irregularidad en el uso de esas horas extraordinarias. Lo que hay, y esto ya es suficientemente grave, es la prueba de un descontrol presupuestario sistemático. Presupuestar no es un ejercicio decorativo que se hace en diciembre para cumplir un trámite legal. Presupuestar es comprometerse ante los vecinos a gestionar los recursos con una previsión razonable. Si esa previsión se incumple de forma reiterada y creciente, el presupuesto deja de ser una herramienta de gestión y se convierte en papel mojado.

La pregunta que debería hacerse cualquier concejal de Hacienda de Salou —y que debería hacerse en voz alta la oposición municipal— es por qué, ejercicio tras ejercicio, la partida de horas extraordinarias se queda corta. Si la plantilla es insuficiente para cubrir las necesidades del servicio, la respuesta no es tirar de horas extra de forma estructural y ampliar crédito a posteriori como quien no quiere la cosa. La respuesta es dimensionar la plantilla, o presupuestar de entrada con realismo, no con optimismo contable que luego hay que corregir con cientos de miles de euros adicionales.

El dinero público no es un fondo elástico que se estira según conviene. Es dinero de los vecinos de Salou, recaudado vía impuestos y tasas, y merece una gestión que no dependa de ampliaciones de crédito convertidas en costumbre. Cuando la desviación se normaliza, se pierde la posibilidad de exigir responsabilidades: todo se justifica con el argumento de que